Es fin del mes de Julio, llegan las ganas de una escapada a una ciudad con cultura, buena comida, fácil de llegar, de moverse y sobre todo sin muchos turistas en esta época. Luego de investigar atracciones, vuelos, estancias y precios me decido por Budapest, la capital de Hungría.
DEJAR como para un apartado (dato interesante)
La capital de Hungría, (BUDAPEST) (está) formada por la unión de las ciudades de Buda y Pest, separadas por el río Danubio. (Su origen se remonta al) En el siglo I d.C., (cuando) los Romanos fundaron Aquincum, una ciudad fortificada en el área de Buda, como parte de la provincia de Panonia. En la otra orilla del Danubio, existía un asentamiento celta y luego romano llamado Pest. (La actual ciudad de Budapest,) nació de la unión de Buda, Pest y Óbuda en 1873, pero su historia se remonta a los romanos y a los reyes medievales húngaros.
Fue capital del Reino de Hungría y, más tarde, pieza clave del Imperio Austrohúngaro, época en la que florecieron sus majestuosos palacios, avenidas y baños termales. Tras guerras, ocupaciones y la era comunista, resurgió con fuerza. Hoy, Budapest combina su esplendor imperial con una vibrante vida moderna, arte, cafés y una energía que la hacen una de las capitales más bellas de Europa.
La capital de Hungría, (BUDAPEST) (está) formada por la unión de las ciudades de Buda y Pest, separadas por el río Danubio. (Su origen se remonta al) En el siglo I d.C., (cuando) los Romanos fundaron Aquincum, una ciudad fortificada en el área de Buda, como parte de la provincia de Panonia. En la otra orilla del Danubio, existía un asentamiento celta y luego romano llamado Pest. (La actual ciudad de Budapest,) nació de la unión de Buda, Pest y Óbuda en 1873, pero su historia se remonta a los romanos y a los reyes medievales húngaros.
Fue capital del Reino de Hungría y, más tarde, pieza clave del Imperio Austrohúngaro, época en la que florecieron sus majestuosos palacios, avenidas y baños termales. Tras guerras, ocupaciones y la era comunista, resurgió con fuerza. Hoy, Budapest combina su esplendor imperial con una vibrante vida moderna, arte, cafés y una energía que la hacen una de las capitales más bellas de Europa.
Nuestra llegada en día de esplendoroso clima soleado fue buen presagio para los próximos días en los cuales vistamos los lugares más emblemáticos de la ciudad. Algo así como amor a primera vista tanto de día como de noche.
Inicio la visita a pie, desde mi hotel ubicado en el Barrio Judío. Camino por la amplia avenida Andrássy hasta la Ópera. De estilo neorrenacentista y con una extraordinaria acústica, el edificio destaca por su preciosa fachada con 16 esculturas de los músicos y compositores más importantes de Hungría. Para conocer su interior, decorado con frescos, pinturas y mobiliario de época, se ofrecen visitas guiadas dos veces al día. Fue una grata sorpresa lograr boleto para la visita de la tarde. La Ópera ofrece un extenso programa de espectáculos, así que, si se prefiere asistir a uno, es recomendable comprar la entrada con antelación.
Continuo hacia el centro de la ciudad, pasando por avenidas y plazas muy bien cuidadas, hasta llegar a la Basílica de San Esteban, de culto católico y el edificio religioso más grande de Hungría. De estilo neoclásico, este enorme templo está dedicado a San Esteban, primer rey de Hungría. En su interior, además de numerosas obras de arte, se guarda como reliquia la mano derecha del rey y la campana más grande del país. Desde la torre se obtienen excelentes vistas panorámicas de la ciudad.
Inicio la visita a pie, desde mi hotel ubicado en el Barrio Judío. Camino por la amplia avenida Andrássy hasta la Ópera. De estilo neorrenacentista y con una extraordinaria acústica, el edificio destaca por su preciosa fachada con 16 esculturas de los músicos y compositores más importantes de Hungría. Para conocer su interior, decorado con frescos, pinturas y mobiliario de época, se ofrecen visitas guiadas dos veces al día. Fue una grata sorpresa lograr boleto para la visita de la tarde. La Ópera ofrece un extenso programa de espectáculos, así que, si se prefiere asistir a uno, es recomendable comprar la entrada con antelación.
Continuo hacia el centro de la ciudad, pasando por avenidas y plazas muy bien cuidadas, hasta llegar a la Basílica de San Esteban, de culto católico y el edificio religioso más grande de Hungría. De estilo neoclásico, este enorme templo está dedicado a San Esteban, primer rey de Hungría. En su interior, además de numerosas obras de arte, se guarda como reliquia la mano derecha del rey y la campana más grande del país. Desde la torre se obtienen excelentes vistas panorámicas de la ciudad.
En mi segundo día, me acerco a primera hora de la mañana al Parlamento, situado a orillas del Danubio y uno de los íconos de la ciudad. Considerado el tercer parlamento más grande del mundo, este edificio impresiona por su fachada neogótica y un interior decorado con mármol y oro, en el que destacan su escalera principal, la antigua Cámara Alta y la Sala de la Cúpula, que guarda su tesoro más preciado: la corona de San Esteban. Con entrada y audioguía, la visita se hace a tu propio ritmo, y merece la pena mencionar que —incluso el audioguía— aporta curiosidades del edificio, como por ejemplo sus 365 torres pequeñas, una por cada día del año.
Al salir del Parlamento, camino a orillas del Danubio hasta el monumento Zapatos en el Danubio, construido en recuerdo a los judíos asesinados en esta ciudad durante la Segunda Guerra Mundial. Siguiendo por la orilla, llego al Puente de las Cadenas o Puente Széchenyi, uno de los más bonitos del mundo y otro de los lugares imprescindibles de Budapest. Flanqueado por dos leones, este precioso puente es una reconstrucción idéntica del construido en 1849 por orden del conde István Széchenyi (de ahí su nombre), y fue el primero que unió los distritos de Buda y Pest. Es bonito tanto de día como de noche, cuando está iluminado y con el Castillo de Buda de fondo. La visita nocturna la realicé al bajar del castillo el tercer día de visita.
Finalizo el día con una de las mejores experiencias de Budapest , que es un paseo en barco por el Danubio disfrutando de las vistas a los edificios de ambas orillas y la ciudad iluminada.
Al salir del Parlamento, camino a orillas del Danubio hasta el monumento Zapatos en el Danubio, construido en recuerdo a los judíos asesinados en esta ciudad durante la Segunda Guerra Mundial. Siguiendo por la orilla, llego al Puente de las Cadenas o Puente Széchenyi, uno de los más bonitos del mundo y otro de los lugares imprescindibles de Budapest. Flanqueado por dos leones, este precioso puente es una reconstrucción idéntica del construido en 1849 por orden del conde István Széchenyi (de ahí su nombre), y fue el primero que unió los distritos de Buda y Pest. Es bonito tanto de día como de noche, cuando está iluminado y con el Castillo de Buda de fondo. La visita nocturna la realicé al bajar del castillo el tercer día de visita.
Finalizo el día con una de las mejores experiencias de Budapest , que es un paseo en barco por el Danubio disfrutando de las vistas a los edificios de ambas orillas y la ciudad iluminada.
Buda esta en programa de tercer día, decido subir en el Funicular y bajar a pié. Construido en el siglo XIV en lo alto de la Colina de Buda, fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial y reconstruido en un estilo neoclásico. En el interior de este extenso complejo se encuentra la Galería Nacional Húngara, el Museo de Historia de Budapest y la Biblioteca Széchenyi. De los tres visite solamente el Museo de Historia de Budapest que es impresionante y dura aproximadamente 2 horas. Después de las impresiones en muy bonito caminar por la terraza del Castillo, con sus siete torres que representan las siete tribus magiares que fundaron el país. Las vistas a la ciudad, el Rio y al Edificio del Parlamento son magnificas.
Después de un café, sigo con El Bastión de los Pescadores, situado en la misma colina de Buda, es un bonito mirador y considero que , por los pocos metros de área habilitada al publico, la entrada me pareció cara. Inicio la bajada a pie disfrutando de fantásticas vistas de la ciudad y de las pintorescas callejuelas con encanto.
La noche espera en el Barrio Judío, concretamente en los ruin bars (bares de ruina): edificios que fueron abandonados durante la ocupación nazi y quedaron en estado ruinoso, hasta que gente joven e ingeniosa los alquiló o compró, transformándolos —gracias a materiales reciclados— en locales con una decoración totalmente original. Entre los más famosos se encuentran Instant-Fogas (el más grande), K?leves Kert (una terraza ideal en verano), Mazel Tov y el mítico Szimpla Kert, el más conocido y pionero de los ruin bars. Tomé algo en el Szimpla, pero es tan popular que el espacio se queda corto… así que me fui a un restaurante cercano para saborear un goulash, el plato típico de Hungría.
Después de un café, sigo con El Bastión de los Pescadores, situado en la misma colina de Buda, es un bonito mirador y considero que , por los pocos metros de área habilitada al publico, la entrada me pareció cara. Inicio la bajada a pie disfrutando de fantásticas vistas de la ciudad y de las pintorescas callejuelas con encanto.
La noche espera en el Barrio Judío, concretamente en los ruin bars (bares de ruina): edificios que fueron abandonados durante la ocupación nazi y quedaron en estado ruinoso, hasta que gente joven e ingeniosa los alquiló o compró, transformándolos —gracias a materiales reciclados— en locales con una decoración totalmente original. Entre los más famosos se encuentran Instant-Fogas (el más grande), K?leves Kert (una terraza ideal en verano), Mazel Tov y el mítico Szimpla Kert, el más conocido y pionero de los ruin bars. Tomé algo en el Szimpla, pero es tan popular que el espacio se queda corto… así que me fui a un restaurante cercano para saborear un goulash, el plato típico de Hungría.
Inicia el cuarto día con desayuno de reyes en el New York Café, el Café mas bonito del Mundo!.. al entrar uno se traslada a principios del siglo XX cuando – cuenta su historia – sus lujosos y elegantes salones de estilo renacentista italiano reunían a importantes personalidades de la vida cultural de Budapest, como artistas, escritores o músicos. En el año 2006 - después de su abandono tras la Segunda Guerra Mundial- recuperó su esplendor inicial proporcionando un servicio de cafetería con deliciosas tartas , café menus de desayuno y comida con platos típicos.
Mientras desayuno me informo porque a Budapest se le conoce también como la ciudad de los Balnearios. Esto es porque se ubica sobre una falla geológica que permite que aguas subterráneas ricas en minerales emerjan a la superficie con temperaturas de 20 a 80 0C. Estas aguas son reconocidas por sus propiedades terapéuticas, ya los romanos construyeron baños termanles en Aquincum (antigua Buda) y los turcos otomanos perfeccionaron la tradición. Dicho esto y con mi entrada pre pagada me dirjo al Balneario de Szechenyi. Al llegar puedo constatar lo importante que son en la vida social húngara y me rindo a la experiencia cultural y de bienestar.
A un ritmo tranquilo sigo a pie hasta la Plaza de los Heroes, muy cerca del Balneario. Construida entre 1895 y 1900 para conmemorar los mil años de la fundación del estado húngaro y considerada uno de los lugares más importantes que ver en Budapest. Presidida por una columna de 36 metros de alto, coronada por una estatua del Arcángel Gabriel, dispone de siete estatuas ecuestres que representan a los líderes de las tribus fundadoras de Hungría y otras 13 estatuas de héroes nacionales. Esta plaza es parte del Patrimonio de la Humanidad.
El fin de este día lo dedico a recorrer el Barrio Judío de Budapest. Es antiguo gueto donde se obligó a vivir en condiciones deplorables a la comunidad judía durante la ocupación nazi. El lugar más importante de este barrio delimitado por las calles Dohany, Karoly, Kiraly y Kertesz es la Gran Sinagoga (Sinagoga de Dohány), de estilo neoárabe y la segunda más grande del mundo. A pesar de no ser de mis historias favoritas, es un imprescindible si se visita Budapest.
Mientras desayuno me informo porque a Budapest se le conoce también como la ciudad de los Balnearios. Esto es porque se ubica sobre una falla geológica que permite que aguas subterráneas ricas en minerales emerjan a la superficie con temperaturas de 20 a 80 0C. Estas aguas son reconocidas por sus propiedades terapéuticas, ya los romanos construyeron baños termanles en Aquincum (antigua Buda) y los turcos otomanos perfeccionaron la tradición. Dicho esto y con mi entrada pre pagada me dirjo al Balneario de Szechenyi. Al llegar puedo constatar lo importante que son en la vida social húngara y me rindo a la experiencia cultural y de bienestar.
A un ritmo tranquilo sigo a pie hasta la Plaza de los Heroes, muy cerca del Balneario. Construida entre 1895 y 1900 para conmemorar los mil años de la fundación del estado húngaro y considerada uno de los lugares más importantes que ver en Budapest. Presidida por una columna de 36 metros de alto, coronada por una estatua del Arcángel Gabriel, dispone de siete estatuas ecuestres que representan a los líderes de las tribus fundadoras de Hungría y otras 13 estatuas de héroes nacionales. Esta plaza es parte del Patrimonio de la Humanidad.
El fin de este día lo dedico a recorrer el Barrio Judío de Budapest. Es antiguo gueto donde se obligó a vivir en condiciones deplorables a la comunidad judía durante la ocupación nazi. El lugar más importante de este barrio delimitado por las calles Dohany, Karoly, Kiraly y Kertesz es la Gran Sinagoga (Sinagoga de Dohány), de estilo neoárabe y la segunda más grande del mundo. A pesar de no ser de mis historias favoritas, es un imprescindible si se visita Budapest.
Para procesar estos 4 dias de escapada maravillosa, me reservo una mesa en el Restaurante Menza. La visita la organize siguiendo el orden , las ubicaciones de los lugares, las mejores hars del día. He quedado impresionada de la extensa red de metro y tranvía de la ciudad con muy buenos precios.
Budapest me sorprendió con su elegancia y vitalidad. Es una ciudad limpia, ordenada y llena de historia en cada esquina. Sus palacios, puentes y calles respiran cultura, mientras que la comida y el vino húngaro me conquistaron por su sabor y autenticidad. La gente es amable, los precios son razonables en comparación con otras capitales europeas, y todo se disfruta sin prisa. Una ciudad que combina alma, belleza y equilibrio entre lo clásico y lo moderno.
Budapest me sorprendió con su elegancia y vitalidad. Es una ciudad limpia, ordenada y llena de historia en cada esquina. Sus palacios, puentes y calles respiran cultura, mientras que la comida y el vino húngaro me conquistaron por su sabor y autenticidad. La gente es amable, los precios son razonables en comparación con otras capitales europeas, y todo se disfruta sin prisa. Una ciudad que combina alma, belleza y equilibrio entre lo clásico y lo moderno.